sábado, 22 de marzo de 2014

PARKINSON I JO

PARKINSON, fa mesos que no parlem i avui, em sent amb ganes de fer-ho, si a tu tambe et ve de gust.

Que?, doncs de nosaltres, de tu i del mi, de la meua vida amb tu o el canvi de la meua vida per tu, de qualsevol dìa, de caps de setmana amb amics o de les nostres vacances, d'acord?

Comence dient que ultimamente et comportes una mica millor, encara que aqueix millor, ho canvies per mes agressiu,  exemples?, molt facil, en els bous de Sogorb, anarem al entablao a veure el bou embolat i em permets caminar amb soltesa, sonrire i parlar amb tots els amics i coneguts, ens asseiem i faig fotos del embolat i quan ens anem a casa, tu et vols fer notar i entres en accio, jugant amb les meues cames i amb prou faenes deixar-les moure's, encara sort que estaven Pilar i Juan, que gràcies a ells arribe a casa (la de Vostè, en la qual em quede), i a tu et vaig donar bona dosi de medicaments. 


Recordes? eixa és una per al record. 

Entre caiguda i caiguda anem discutint, últimament et costa mes tirar-me, encara que ho aconsegueixes encara i dec reconèixer que són mes dures però ni àdhuc aconsegueixes retenir-me a casa, doncs m'agrada eixir i passejar per la meua ciutat, encara que açò siga haver d'eixir amb tu, és com eixa dita, masclista:

"Que un home anava a totes parts amb la seua dona i parlant amb un amic, est li diu, que enamorat estas de la teua dona no la deixes ni a sol ni a ombra, al que el marit li contesta, enamorat!!! però tu l'has vist bé??? calla i torna a mirar-la, no tinc mes remei, qui és el bonic que s'atreveix a fer-li una besada de comiat, preferisc portar-la amb mi." mes o menys em passa amb tu.

Saps és molt tart i el dia molt pesat, m'ha costat molt aguantar-te, doncs avui has estat molt mogut, per avui m'agradaria dir-te et deixe, però com es que és impossible, et dire, i si ens anem al llit.


 Ho ha escrit Tomas Aznar

sábado, 7 de septiembre de 2013

Mal de Parkinson, lo que el cuerpo no puede callar.

Marina Lassen descubrió a los 35 años que tenía mal de Parkinson y su vida cambió por completo. La historia de una arquitecta y madre que debe sobrellevar a diario una enfermedad progresiva que no tiene cura. Cómo enfrentar el día a día y poder mejorar la calidad de vida.


"Mi vida anterior era parecida a la de muchas mujeres; tenía hijos chicos, un marido con el que me llevaba bien, un buen trabajo. En fin, la vida de una familia tipo. Vivía en un mundo donde dos más dos era igual a cuatro. Nada se corría demasiado de su lugar y su rutina. Llevaba siete años casada con Santiago y teníamos un matrimonio normal, que la peleaba, como todo el mundo, felices con nuestros dos hijos, Pedro y Juan. Desde siempre me caractericé por la exigencia y el empuje, en ocasiones a tal punto que me cansaba física y psíquicamente. Pero cuando uno es exigente con uno mismo, a veces es muy difícil poner un freno. Mi forma de ser era competitiva y trataba siempre de ser la ganadora en todo. De profesión arquitecta, a mi trabajo le ponía mucho empeño. Al igual que cuando estudiaba, siempre fui muy trabajadora y media "obse", como dicen hoy en día. A todo proyecto le ponía el cuerpo, toda mi energía. Llegaba al trabajo súper puntual, y si me tenía que quedar mucho más tiempo del reglamentario, lo hacía. 

Cuando estudiaba arquitectura, me pasaba noches y noches sin dormir cada vez que tenía una entrega y así fue como me recibí en seis años con excelentes calificaciones. En definitiva, era muy exigente conmigo misma y siempre quería ser la mejor en todo; nada de mediocridad ni de medias tintas. Además, era muy linda –podría haber sido modelo– y eso me facilitaba mucho las cosas en este mundo que valora tanto la belleza. Me apoyaba mucho en ese aspecto mío.

Viví así muchos años, conciliando la vida laboral y familiar, padeciendo momentos de estrés por mi perfeccionismo, pero con una vida medianamente feliz que poco a poco empezó a cambiar.
Todo comenzó cuando nació mi segundo hijo, Juan. Con él llegó mi registro de la enfermedad. Mientras le daba de mamar, sentía que mis movimientos eran lentos y que me costaba mover el brazo izquierdo.

La segunda pista llegó cuando me mudé meses después a un departamento que tenía piso de madera. Recuerdo que mientras ordenaba y limpiaba, escuchaba mis pasos, algo que no me pasaba en el anterior porque tenía alfombra. Notaba que arrastraba más un pie que el otro, que un paso era más cortito. Mi marido me decía "punto y coma".

Esperé un tiempo a ver si mejoraba, pero no: fue peor. Poco a poco empecé también a tener menos equilibrio y a renguear. Recuerdo que pensaba: "No me duele nada, pero... ¿qué pasa que no puedo dar dos pasos iguales?". En ese momento me di cuenta de que podía ser algo serio y fui a consultar al médico.

Empezó una larga serie de estudios, que me provocaron mucha angustia. Me imaginaba todas las enfermedades posibles: esclerosis múltiple, cáncer. Me daba miedo morir y dejar a mis hijos sin mí. No podía dormir de noche. Tenía mucha ansiedad. Un año y medio después de dar vueltas y vueltas, en agosto de 2003, el neurólogo me dio el diagnóstico: mal de Parkinson.

La sensación fue devastadora. En un instante, me sentí extranjera en un mundo de sanos. El primer gran golpe fue saber que no iba a poder tener más hijos. Toda la vida había soñado con una familia numerosa y esto no iba a ser posible. El mal de Parkinson es la disminución de dopamina en el cuerpo. La dopamina es una hormona que cumple la función de neurotransmisora. Si en el sistema nervioso disminuyen los neurotransmisores, se afectan los movimientos del cuerpo y se altera la percepción. Es una enfermedad progresiva que no tiene cura.

En aquellos días, tenía la sensación de estar invadida, como si un dictador se hubiera instalado en mí, decidiendo cambiar mi destino a su antojo. Un despreciable tirano que osaba determinar mis límites, un monstruo absolutamente real que estaba instalado para siempre dentro mío.

Lo primero que hice al recibir el diagnóstico fue ponerme a luchar contra el "enemigo". Empecé a tomar los remedios y a ir al kinesiólogo y al gimnasio casi todos los días. Pensaba que si llevaba a cabo este plan de lucha con mi natural empuje, en poco tiempo iba a ser casi la de antes: pero empezaron los efectos colaterales, náuseas, dolores de cabeza, mareos. Y me costaba, me costaba inmensamente aceptar la debilidad. Durante toda mi vida –provengo de familia sajona– había aprendido a no mostrar mis sentimientos, a ser fuerte. Esa primera reacción de lucha me duró pocos meses porque estaba muy lejos de la realidad. Yo me sentía una extranjera en mi cuerpo, que no era más el que yo conocía; tenía que adaptarme a este cuerpo "ajeno". Es decir, no me reconocía en mi imagen, ni sabía más quién era. Eso me generó tal inseguridad que no quería ver a nadie. Todo el mundo iba a estar mirándome a ver cuán mal me movía.

La herida narcisista fue fatal. A lo largo de mi vida me caractericé por mi hermetismo y timidez, pero me apoyaba en mi aspecto y solía agradar. Siempre había sido muy tímida. Si tenía que decirle algo importante a alguien que quería, era más fácil escribirlo. Algo en mí frenaba la exteriorización de las emociones. Estaba acostumbrada a callar los sentimientos, a esconderlos. Mi obsesión era que no se notara nada. Ni miedos ni dudas. Mucho menos, la tristeza y la debilidad. Siempre fui de simular que estaba todo bien; había un perfeccionismo latente y siempre quería hacer las cosas bien.

Sin embargo, el Parkinson estaba tratando de hacerme reaccionar, hacerme humana. Enseñarme que podemos fallar. Las señales que me estaba mandando el cuerpo terminaron, finalmente, por obligarme a escuchar lo que me pasaba; que estaba muy tensa, dura por la autoexigencia conmigo misma. Pero me costó mucho entenderlo y no controlar.

Tenía miedo de morir, algo que nunca me había pasado. Cuando empecé a investigar, los informes de la enfermedad decían que la expectativa de vida era de doce años. Y se supone que, al momento del diagnóstico, lo normal es que el proceso haya empezado diez años antes. En mi caso, tal vez más todavía. Uno de los síntomas es no balancear un brazo al caminar, y eso a mí me lo vio un amigo cuando yo tenía 22 años. "¿Entonces, cuánto se supone que me queda?", pensé.

Tenía que explicárselo a mis hijos, pero Juan era muy chiquito y, además, primero tenía que entenderlo yo. A Pedro le fui diciendo que tenía que tomar remedios y que con eso iba a estar bien. En ese tiempo había entrado en un foro de Internet de enfermos de Parkinson en España. Encontré gente en mi misma situación y eso fue un apoyo. Con mi marido tuve momentos de crisis. A él también le costó un montón recibir la noticia, y ahora pienso lo difícil que debe de ser estar al lado de alguien y no poder hacer nada para cambiarle la situación. Pero siempre fue de fierro.
Poco a poco –supongo que como todo proceso de este tipo–, empecé a bajar la guardia y dejé un poco atrás la lucha. Comencé a escuchar los mensajes que me mandaba mi cuerpo; hacía lo posible para no llegar a tener altos niveles de tensión y exigencia. Dejé de trabajar, empecé una dieta, ejercicios de respiración, todo tipo de actividades tranquilas y, sobre todo, un proceso mental de discernimiento de qué cosas eran las importantes y qué cosas no.
Traté de conectarme mucho conmigo misma y fui aprendiendo que la perfección no me llevaba a ningún lado, que no era importante. Tenía que dejar de controlar todo y aceptar, dejar fluir. Esto, sin duda, no era fácil, pero intentaba cambiar. Poco a poco, fui haciendo una especie de duelo, tratando de olvidarme de las ilusiones y los proyectos que tenía. Empecé a construir lo que se podía y como se podía. No fue mágico; psicólogos, cursos de respiración y de conexión con mi cuerpo fueron mis aliados para escuchar lo que mi cuerpo me decía y para conectarme con mi alma. Así, me volví a acercar a Dios. Gracias a esa fe, le perdí el miedo a la muerte. Me di cuenta de que todos vamos a morir y de que uno es un espíritu dentro de un cuerpo. Ahí me empecé a curar.
Me di cuenta de que para sentirme viva, había que fluir con la vida, con la naturaleza, y que eso no se logra controlando todo, sino aceptando y yendo con lo que nos toca. Para mí aceptar no fue bajar los brazos y decir "listo, me rindo". Para mí aceptar fue dejar de pelear conmigo misma día a día. Todavía tengo que aprender un montón. Todos tenemos un potencial dentro de nosotros que no vemos. Cuando logré conectarme con el amor, empecé a relacionarme más con los demás, a decir las cosas. Pensaba en las actitudes que tienen las personas extranjeras cuando llegan a un país ajeno: los que se adaptan son los que se comunican, los que están con la gente del lugar.

Ya pasaron seis años y pico del diagnóstico. Escribir "El cuerpo no calla", en el que cuento mi historia, me ayudó. Tengo 41 años y mi relación con "el país del Parkinson" es mejor. En el mundo de los sanos, a todos los sanos también algo les pasa. Hoy disfruto del contacto con la familia y con los amigos, a quienes había dejado de lado. Mis relaciones en general se han tornado más profundas.
El Parkinson, en mi caso, avanza despacio, y los síntomas son la lentitud al moverme, la pérdida del olfato, los calambres y la tensión de los músculos. Con los remedios y la suma de varias cosas (tomo un té antes de dormir, me alimento bien y trato de descansar), hago una vida relativamente normal. Todas las mañanas me levanto primera y despierto a mi marido y a los chicos para desayunar y que se vayan al colegio. A la mañana hago cosas, trato de encontrar recovecos para escribir. Si tengo que salir, antes me preparo y me organizo, porque ahora necesito más tiempo para todo.

Respecto del futuro de la enfermedad, sé que a cada uno le toca distinto, y ya veré cómo será en mi caso. Será lo que tenga que ser. Hoy dejo que me vean como soy. " 
 Articulo publicado en

http://elsolonline.com/noticias/view/181159/mal-de-parkinson-lo-que-el-cuerpo-no-puede-callar

miércoles, 29 de mayo de 2013

La deuda científica de la Generalitat Valenciana.


Cha-cha-cha
Creo que fue el conceller Ciscar, quien en voz muy baja dijo que, posiblemente se habían hecho cosas mal y que había que solucionarlas, o algo así.

Seria de agradecer que se enumeraran, o en todo caso reconocieran cuando sea el caso, en que cosas no se gestionó o se sobrepasó. 

Pero dicho esto, siempre se echan balones fuera y la culpa, siempre fue del “cha-cha-cha”.
No hay responsabilidades de la gestión política o pública en la Comunitat Valenciana.  Por unos trajes, eso fue a lo máximo que se llegó, y después del paripé, se decidió que los trajeados  no eran culpables de aceptar ir vestidos con una tela pagada con dinero procedente de la rapiña.

Siempre que se habla de los grandes eventos y obras faraónicas (“emblemáticas” era la palabra en tiempos de Paco), nos referimos a las que por su  visibilidad e interés mediático más nos suenan. Se olvidan aquellas, que por su escaso valor “noticia” se publicitaron y que quedaron en una primera piedra, con sus consabidos gastos. O aquellas que se han conocido como “noticia”, pero que no se les dá el valor suficiente, no están en nuestro interés actual, son noticias de segunda que afectan a unos pocos.

El título de esta entrada se refiere a la deuda científica, porque de la farmacéutica, de esa ya escribí en si día.

Centro de Investigación Principe Felipe
Hoy escribo sobre el “emblemático” Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) dedicado a estudios biomédicos.  Primero fue el edificio y sus instalaciones, inaugurado en 2004 y abierto en 2005, con el objetivo de abordar nuevos avances en la investigación biomédica y promover un trabajo científico de excelencia.  Costó 60 millones de euros y se sufragó en un 70% con fondos europeos. El entonces presidente de la Generalitat, Francisco Camps, proclamó, con su discurso. del repetido “per a ofrenar noves glories a Espanya ….”: "Hoy es un gran día para la ciencia, para la Comunidad Valenciana, para España y para los que dedican su esfuerzo y su vida a la investigación".

Al principio, con una dotación de 9 millones de euros  y con un plantel de investigadores importante, el  CIPF produjo titulares y éxitos a mansalva: aislamiento y cultivo de células madre para tratar enfermedades incurables como Parkinson o Alzheimer, líneas de investigación sobre el Cáncer, avances en los tratamientos de reparación medular.
Pero ahora el retrato es el siguiente: 

El Centro de Investigación Príncipe Felipe  ha despedido a 108 trabajadores de los 258 empleados con los que contaba, 79 son científicos, los que se quedan tienen una reducción de salario. Se han cerrado 14 líneas de investigación, algunas eran sobre el Cáncer, Parkinson o Alzheimer.

America´s Cup - Veles i Vents - Port de Valencia
Bancaja como la CAM, siempre dispuestos a financiar gilipolleces, tampoco lo puso fácil, negó el mismo acuerdo que permitió al Valencia CF poder presentar nuevos presupuestos: adelantar dinero mientras las transferencias de la Administración autonómica llegaban y así poder afrontar compromisos.

No había para mantener este importante servicio público, pero han gastado 3 millones de euros organizando un campeonato de golf de un fin de semana en Castellón. 15 millones de  euros en unas torres de Calatrava que al final no se van a construir. Han comprado "por un precio simbólico" la empresa Valmor Sports, encargada de la organización de la fórmula 1, pero se hace cargo de 30 millones de euros de deuda. 

Y por ejemplo, se produce entre otros, algo tan vergonzante como perder:

Nuria Martí
A Nuria Martí, víctima de un ERE en el Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia en 2011, que ha conseguido continuar su trabajo en la Oregon Health & Science University. Desde allí, ha sido coautora de un artículo publicado en la revista Cell que describe la obtención de células madre embrionarias clonadas de un adulto, posiblemente el artículo del año en investigación biomédica.

Esa es la deuda científica de Camps y de toda su “clac”. Esa es la deuda del President Fabra y su “clac”.

A todos los afectados de Cancer, Parkinson y Alzheimer y sus familiares de la Comunitat  Valenciana,  se les ha burlado la esperanza, gestionando los  recursos en provecho de amigos y corruptores, o en eventos y obras, para mayor gloria de una visión mesiánica, de la que los herederos no reniegan.

Demasiados años en el poder y culto a la personalidad. Demasiado Rigodón autosatisfecho de su gestión. Demasiado tiempo apoltronados con la creencia que los votos lo hacen el “más” todo de todos los mortales.

Es hora de que estas grandes personalidades, descansen.

Y descansemos.

jueves, 11 de abril de 2013

HOY TODOS CONTRA EL PARKINSON



Video de l´Asociacio Parkinson Valencia

11 D'ABRIL DE 2013

DIA MUNDIAL DEL PÁRKINSON

Hoy  dia 11 de abril a las 12,15 entrevista en Radio Litoral (Benissa) SER  FM 102.5  a 
VICENT IBAÑEZ

HOY DÍA MUNDIAL DEL PARKINSON, APROVECHA E INFORMATE SOBRE ESTA ENFERMEDAD:SINTOMAS, TRATAMIENTO,EVOLUCION,CONSECUENCIES PERSONALES, LABORALES Y FAMILIARES.

viernes, 29 de marzo de 2013

DIA MUNDIAL DEL PARKINSON -11 de Abril


Pica aqui para más informacion
11 DE ABRIL DE 2013

DÍA MUNDIAL DEL PÁRKINSON
ASOCIACIÓN PARKINSON VALENCIA

PROGRAMA DE ACTOS











EL 25 DE ABRIL, EN EL PALAU DE LA MUSICA, SALA ITURBE

Proyeccion del documental "10 MONTAÑAS - 10 AÑOS"

sábado, 8 de septiembre de 2012

Para Montse Lopez

Primero fue una voz. Al cabo de un rato, una voz amistosa, amable, atenta y simpática.

Al cabo de unos días, seguía siendo una voz, pero era una voz amiga. Tuvo rostro la voz, y fue en un video con su admirado Joan Manuel Serrat y con su amigo Fulvio Capitanio.
Supe de su compromiso y actividad a favor de la difusión para el conocimiento de la enfermedad de Parkinson. Poco a poco, haciendo amigos en Facebook, vi que antes lo eran de ella, todos la conocían.
En nuestras conversaciones a través de Skype, compartimos, nos contamos, nos aconsejamos. ¿Que digo?. ¿Nos aconsejamos?. No. Es Montse, la que con sus palabras, con su verbo amable, intercalado con alguna canción, aconseja, tranquiliza y descansa a quien, no sabe como explicar que le sucede, que son estos síntomas tan raros y que nadie entiende. ¿Que me pasa?, ¿que es esto?. ¿Cómo me hago entender?.¿Como se lo explico a quienes mas quiero?
¿Cómo puedo explicarme, si yo mismo no me entiendo?.
Tuve el privilegio de que me dejaran compartir alguna velada de canciones y karaoke. ¿Quiénes?. Montse López me presento a María Moreno. El Skype es un gran invento, no hay distancias. Hay comunicación y hay visión del interlocutor.
- ¿María Moreno?. El primer libro que leí después de mi diagnostico de Parkinson, fue su “El párkinson y yo”.

- Pues, esta es, Vicent.

- Vaya, que casualidad.
Y me dedicaron una ranchera a dúo.

Fue la Asociación de Novelda, la que reunió a un grupo de amigos, a los que la distancia impide una relación estrecha.

- ¿Qué dices, Vicent?. ¿Estrecha?. Hay una relación muy estrecha entre todos los afectados. La distancia no es impedimento. Nos aprovechamos de cualquier opción que Internet nos ofrece para mantenernos unidos.

- Si, es verdad.

Decía que fue en Novelda donde, los días 2 y 3 de febrero de 2012, las voces y las imágenes se transformaron en personas de carne y hueso. Y no, no cambio para nada la personalidad que nos habíamos imaginado. Éramos los mismos, pero nos podíamos abrazar, besar y estrechar la mano. Fueron dos días intensos.
Montse, aquellos días, fue una espléndida amiga para mi esposa. Y yo se lo agradezco.
Y lo fue acogiéndome en su casa y escuchándome, atenta y simpática. Jose, caballero y simpático (periódicamente me hace reír con sus correos), y Paco, al que recuerdo mucho, conversador ameno y atento (eso de atento se repite en los dos López).

Deseo, que no pierdas nunca la sonrisa, a pesar de, y una larga vida para celebrar muchos cumpleaños.
Felicidades, Montse.

miércoles, 11 de julio de 2012

UN DIA CABALGANDO


by Víctor Ruiz Molina, fotografías de José Ramón Ferrando
Asociación Parkinson Valencia: 
Comentario sobre la actividad ACAVALL
Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, seis de junio, siete de julio, San Fermín. Día 7 de julio, todo el año esperando para que hoy coincida el estribillo de la canción con el día del calendario. Hemos ido a Náquera, a hacer una actividad terapéutica realizada con animales, en este caso con caballos. Lo ha organizado la Asociación del Parkinson de Valencia para los socios afectados y para sus acompañantes.
Normalmente, cuando me ofrecen actividades de este tipo, tengo pereza para comprometerme a hacer  cualquier cosa  que este fuera de mi rutina diaria. También considero siempre la posibilidad de estar interfiriendo o desatendiendo mis responsabilidades familiares y por eso tengo que hacer un esfuerzo por conjugarlo todo y elegir una opción que no perjudique a nadie. Además hacer algo  desconocido, extraño hasta ahora para mí, dificulta poder tomar la decisión de hacerlo, por temor o vergüenza.
La actividad en sí está soportada por la organización Acavall, especializada en el adiestramiento de animales para su utilización en actividades terapeúticas, que ellos mismos realizan, con determinados colectivos de personas, como niños con problemas de comunicación o de movilidad, enfermos de Alzeimer, personas con daños cerebrales y en este caso con los afectados por el Parkinson.
Ha sido una jornada deliciosa. Las personas que nos han atendido siempre han sido correctas y delicadas, sin caer en el paternalismo ni en la sobreprotección. Los animales que han servido para la actividad con caballos, Canela y Careto, simplemente me han dejado asombrado.
Hemos trabajado los aspectos de limpieza y mantenimiento, como son el cepillado y peinado, limpieza e hidratación de pezuñas. Como debemos acercarnos con seguridad, como debemos tratarlos, pues al fin son animales desconfiados a los que tenemos que acercarnos poco a poco, para poder disfrutar de su compañía. Todo esto se hace necesario para evitar que cuando estén con lo usuarios haciendo actividades, no se comporten de manera incorrecta o incluso violenta.También hemos montado a caballo y hemos realizado un ejercicio de doma en una pista circular sujetados por una cuerda.
Por la mañana, mientras estábamos realizando la actividad he visto pasar uno de los caballos, con un niño pequeño, extendido boca abajo en sus lomos, comunicándose con él, rodeado de sus padres y cuidadores y he comprendido lo que aporta esta terapia, sin más explicaciones.
La comida juntos me ha permitido conversar con personas desconocidas hasta ahora, que nos acompañaban y con las que he compartido una paella que ha estado muy correcta. En mi caso me ha acompañado mi hijo Víctor, por primera vez y también ha quedado muy sorprendido por los caballos y todo su entorno.
Finalmente hemos hecho una puesta en común, en la que cada cual ha hecho un comentario u opinión sobre la actividad y puedo destacar que todos han quedado satisfechos, agradecidos y todos hemos descubierto la capacidad ilimitada que tienen estas terapias para ayudar al ser humano.
En las próximas actividades que se organicen debería valorarse si estas son susceptibles de ser realizadas también por los acompañantes, porque así, en este caso, se podría haber previsto que pudiesen por ejemplo montar a caballo. En mi caso, me hubiera gustado poder ofrecer esa posibilidad a mi hijo, para hacer más entretenido y atractivo el día para ellos.
Finalmente he hecho una coplillas que dedico a las personas de la Asociación Acavall y en su nombre a Naza, Noe y Tales, y todas las demás, en agradecimiento por su atención y esperando que podamos realizar alguna actividad en el futuro colaborando mutuamente.
Felicitaciones a la Asociación Parkinson Valencia, por esta actividad que ha sido un acierto y a los profesionales que nos habéis acompañado por habernos permitido disfrutar de vuestra presencia y amistad.             
    Victor Ruiz Molina. (8-07-2012)

                        CANELA
                                   (Acavall. A los que os esforzáis por una sonrisa)


Hoy Canela está tranquila,
Vino al paso, de la cuerda,
De una cuidadora  amiga,
Dulzura en rama es Canela.


Ha sido seleccionada,
Y aprende sus lecciones,
Quiere hacerse licenciada,
En provocar emociones.


Antes de dar los paseos,
Va al salón de belleza,
Pide hacerse un completo,
Toma  su turno y espera,
Canela















Primero un cepillado,
Se hace la manicura,
Peinado de crin y cola,
Ahora se siente segura.

Con paso elegante,
Con paso armonioso,
Escucha las risas,
Escucha las voces,
De los que la admiran,

Cuando camina,
Parece saber,
Que lleva encima,
Un   jinete entregado,
Que la necesita.

(Víctor Ruiz Molina, 7-7-2012)
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                    CARETO
    (Acavall. A los que os esforzáis por una sonrisa)
Careto es blanco de cal,
Una mitad manchada,
En un lado de su cara,
Una careta natural,
En el otro lado nada.

Careto es pequeño, dócil,
Quieto, Careto, espera,
Su careta estará dispuesta,
Preparada para actuar.

Ahora está dando vueltas,
Está en la pista circular,
Escuchando los susurros,
Las órdenes a ejecutar.


Careto
Por la cuerda comunica
El ejercicio a realizar,
Un tironcito, al galope,
Un silbido, para trotar.

Por un lado eres blanco,
El otro se fue a manchar,
Blanco, manchas se suceden,
Dando vueltas sin parar.

Tú no lo sabes Careto,
Porque juegas, nada más,
Hoy abrazado a  tu lomo,
Un niño te quiso hablar.

(Víctor Ruiz Molina, 7-07-2012)

Reunion de amigos VI - Apropa´t

Reunion de amigos V - Apropa´t

Reunion de amigos IV - Apropa´t - 16.07.2011

Reunion de Amigos III - Apropa´t

Entrevista con Victoria Mora, Presidenta Asociacion Parkinson Valencia - Día Mundial de Parkinson

Valencia corriendo por el Parkinson

CIUDADES DEL MUNDO - CORRIENDO CONTRA EL PARKINSON - de UNIDOSCONTRAELPARKINSON